“El hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza, no es, por lo tanto, más que el conjunto de sus actos, nada más que su vida.”
"Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo"
Yo: Anota mi número 0#$&% 15$#&&#$…
NB: Pero si es el que tengo… (mientras revisa su celular).
Yo: Ah! (Finjo sorpresa) Pensé que lo habías perdido (Sarcasmo, sarcasmo)
Gente Voy a empezar a pagar con la misma moneda, todo me va a empezar a importar soberanamente un choto.
No digan que no se los advertí ¬¬
“He odiado las palabras y las he amado; y espero haber estado a su altura”.
Liesel Meminger
“La ladrona de libros” de Markus Zusak.
¿Por qué empecé a escribir?
No sé si lo hago bien o mal, sólo se que se siente bien y que soy feliz al hacerlo.
Durante muchísimos años renegué del deseo porque no me creía lo suficientemente buena, y como digo siempre, las cosas se hacen bien o no se hacen. Así, que perfeccionista al mango, dejé de lado las palabras, después de todo ¿qué era lo que tenía para contar?
Yo no soy Liesel y mi vida no es tan interesante como la suya.
Pero sin embargo, cuando tenía más o menos quince años, en plena adolescencia sentí la necesidad de hacer uso de ella. Yo que me callaba todo –ahora no tanto- necesitaba gritar y patalear de alguna forma y a partir de ahí comencé a inalvar hilvanar palabras, quejas, sentimientos, risas y sobre todo lágrimas que se rehusaban a quedarse en mi interior. Es así, como en un diario viejo que tenía comencé a escribir mis palabras torpes y a llenar los silencios de mi vida.
A pesar de eso, nunca me lo tomé en serio, porque no era lo suficientemente buena.
Ayer a la tarde, demasiado encapotada y friolenta para ser una tarde de octubre, mientras esperaba que alguien se dignara a entrar en el negocio y con un nudo en la garganta me dispuse a terminar de leer “La ladrona de libros”, y fue cuando me topé con esa frase y no sé porqué me remontó a pensar cuando comencé a jugar con las palabras. Para quien tenga la chance de leer este libro, se los recomiendo, nunca había estado tan al borde de las lágrimas con un libro. Será porque yo también conocí a la muerte y no podía dejar de pensar en ello que se me hizo un nudo en la garganta y los ojos me comenzaron a escocer mientras retenía las lágrimas porque no era el momento ni el lugar indicado para hacerlo.
Creo que fue luego de empezar la terapia cuando realmente me lo tomé en serio ¿por qué no hacerlo si tan bien me hacía? ¿por qué no escribir para mí? ¿por qué no compartirlo con el mundo? ¿por qué renunciar antes de comenzar?
Es que ese ha sido siempre mi problema, vuelo tanto, sueño tanto que cuando caigo en la cuenta de la realidad, a veces es más fácil no intentarlo que fracasar. Al menos eso creía.
Y me decidí a no renunciar a las palabras, a tratar cada día de sacarlas de allí, de mi cabeza, de mi imaginación, de mis pensamientos y hacerlas realidad sobre el papel o en la pantalla de mi computadora.
Después de todo… ¿por qué no?
Hoy estoy en una nebulosa…
Viéndolo todo sin ver nada en absoluto…
Muy aburrida y estar aburrida me pone de malas, porque desperdicio el tiempo sin hacer nada productivo, divertido o simplemente algo…
Y floto por ahí sin llegar a ningún lado, sin disfrutar la brisa que envuelve estos viajes que de vez en cuando son, no sé si placenteros, pero confortables; como que todo lo hace posible, como que pone todo al alcance de nuestras manos sin siquiera mover tan sólo un músculo…
Pero hoy no, este domingo se está transformando en interminable y totalmente sin gracia…
Odio los domingos como este, en el que no tengo humor ni imaginación ni inspiración para nada…
Si por lo menos me acompañara la inspiración para no quejarme solamente y ponerme a trabajar en unos proyectitos que empecé con mucha emoción y los tengo totalmente abandonados…
Pero bueno faltan tan solo dos horas para que este día concluya y aún espero como bien me dice Serrat:
“hoy puede ser un gran día”.
¡¡¡Me siento una imbécil total!!!
Tratando de captar tan sólo una de tus miradas.
No sé si es amor, pero algo de eso debe haber, me conozco lo suficiente para saber que mi cabeza le está poniendo freno a mi corazón y no puedo evitar frustrarme al sentir todo esto.
Estoy bien y mal.
No sé que hacer, no sé actuar, como si no fuera del todo humana, y me carcome por dentro.
De la nada me surgen imágenes, como si estuviera viendo una película, y nos veo y sin embargo, cuando eso pasa me amargo porque sé que son pocas las posibilidades de que se dé.
Y me ahogo, y me silencio y siento una pena.
Ni siquiera me ves, no al menos como yo lo quiero.
Me siento patética, impotente, mediocre… Sé muchas cosas, pero no las esenciales humanas.
Soy fría y lo detesto, me odio por hacerme esto…
Soy una miserable y me lo merezco…
Si tan sólo lo supiera, si tuviera aunque sea una certeza…
Estoy perdida en este mundo desconocido y quisiera que tus ojos me rescaten, que tan solo digas algo, que te dieras cuenta y se termine esta tortura…
Soy masoquista, me callo y me hago daño.
Soñar no cuesta nada…
…pero cuando esto me explote en la cara voy a ser tan miserable…
… pero mientras eso sucede…
… ¡qué lindo que es soñar contigo!
No me importa no ser la primera,
tampoco tu pasado
Sólo me importa ser parte de tu vida,
que me dejes entrar
Quisiera verte a los ojos
y encontrar en ellos las respuestas
Dejar atrás el miedo
y abrir el corazón
Silencio y no palabras
¿eso es todo lo que tengo que esperar?
Desearía dejar de ser invisible,
y que me veas de verdad
Incertidumbre y desazón
¿Acaso no tengo una oportunidad?
Sólo quiero saber,
que no es sólo ficción

