Últimamente siento que el tiempo no me alcanza, no es suficiente…
Bueno debo admitir que hace dos semanas que se suman a mi rutina la difícil tarea de reconectarme con el estudio –Dios, que difícil es escribir cuando el asunto no te interesa en lo más mínimo-; todavía no hace una semana que dejé de ser ama de casa a full –ahora volví a mi mitad correspondiente-; y para colmo mi primo se tomó vacaciones así que estoy con todo en el trabajo.
Pero a pesar de esto –que me encanta desafiarme y expander mis límites de resistencia, bien me hace debo admitir- siento que el tiempo se me escurre entre los dedos demasiado rápido.
Por las mañanas hace dos semanas que las dedico al estudio, casi cuatro horas en frente de la compu con mi fiel compañera de batalla Vir; estamos tratando de descifrar –o inventar- cómo carajo encarar una investigación educativa, uno pensaría que después de tres materias cursadas que se refieren a ello bastaría para dejárnosla clara, pero lo único que consiguió fue hartarnos, aburrirnos y odiando respectivas asignaturas. La investigación –al menos de esto y por ahora- no es lo mío, lo nuestro mejor dicho. Lo único positivo de esas cátedras fueron que sacaron en clase mientras me aburría mi mejor lado artístico. Ni que hablar de Americana I y II, lo siento teach pero si me aburre el apunte de la Cambrige ni que hablar escucharte por dos horas repetirlos de memoria. ¡¡¡Que embole!!!
Bueno me fui, que raro yo divagando.
Como decía, no tuve ningún respiro de mi suplencia de ama de casa, que mi primo/jefecito se va de vacaciones y nos deja a N. –su novia- y a mí al frente de todo; por suerte nos llevamos bárbaro y conspiramos –jejeje- para el mismo lado. Lo peor de todo es que el clima no ayuda para el negocio. Amo la lluvia pero cuando no tengo nada que hacer, ahora no es más que un problema que implica estar atenta a ver que hacemos con los pedidos y con el horario de atención. Siendo sinceras no da abrir un heladería en medio del diluvio. Ayer sin embargo hizo un calor de locos y trabajamos hasta las dos de la mañana. Que me digan que el verano es lindo cuando tenes que trabajar hasta la madrugada, con pibitos dando vueltas y haciendo quilombo por aquí y por allá, mucho calor y humedad; y para completar el panorama que no podes hacer andar el maldito aire acondicionado –que después nos salvo el mío fratello tocando un no se que del enchufe- y un montón de bichitos raros que por causa de la humedad y la próxima lluvia lo invade todo.
¡¡¡No tengo tiempo!!! Ni siquiera para quejarme…
Anoche llegué de laburar y mientras me descambiaba iba guardando la ropa limpia, sacando sillas de en medio –no entienden que la casa es chica y que no hay espacio para pasar si dejan todo tirado-, arreglé mi cama, me di una duchita –porque cada vez que salgo del laburo parece que me llevo todo el helado encima-, prendí la compu con la esperanza de encontrar algún amigo cibernauta –y nada…-; miré un capítulo de Ugly Betty y terminé yéndome al sobre sin hacer nada productivo para mí…
A la madrugada llovió y no digo lo que pienso porque creo que me lechuceo y no se cumple…
Ahora mientras escribo esto estoy derritiendo cera –porque ya no tengo dos cejas, más bien una al estilo Frida Kalho, bueno no tanto pero si es un desastre- así que hago todo junto, como puedo y como me salga. También tengo arreglarme lo que me quedan de uñas que hace más de una semana que tengo que hacerlo y siempre estoy corriendo en contra reloj…
Tomo aire y publico esto…
Espero pronto desocuparme y estar más pendiente tanto de mí como de mis amigos…
¡¡¡Necesito vacaciones!!!

ja,ja ¡no, no puede ser que ya estes como Frida! no sé como podía considerar tan in tener una ceja en lugar de dos esa artista, en fin...
ResponderEliminarTomátelo con calma, ya veo que estás un poco desbordada, pero al final, todo tiene su recompensa ¡Betty la fea! ¡cómo me enganché yo a esa novela que si no me equivoco era la versión colombiana!