Érase una vez una niña de cabellos dorados que era simplemente feliz.
Le gustaba sonreír, bailar, jugar con sus amigos, correr de aquí para allá, ir a nadar, perseguir incansablemente a sus primos aunque estos no le dieran bolilla.
Era feliz, hacía lo que quería, tenía muchos amigos y fuera adonde fuera los hacía sin ninguna dificultad, es más creo que esa palabra no existía dentro de su vocabulario.
La vida parecía brillar en sus ojos, en sus sonrisa, en la mirada de sus padres, de sus amigos, de su familia...
Pero en algún momento, no sé cuándo exactamente, esta niña se perdió...
En su lugar apareció alguien que se parecía mucho a ella, pero nada tenía que ver con la niñita que había sido alguna vez.
Se convirtió en una persona tímida, silenciosa, seria, reservada, solitaria...
Hoy se pregunta si alguna vez había sido en verdad esa niña ¿por qué se había convertido en alguien tan diferente? ¿por qué todo le parecía ahora sin sabor, sin dicha, sin alegría, sin luz?
¿Por qué se transformó en alguien que no le agrada ser? ¿Por qué no puede volver a ser simplemente la que una vez fue?
¿Por qué veía todo ahora desde fuera, desde las sombras?
¿Por qué dejo de sentirse la protagonista de su propia vida?
¿Por qué deja opacarse por otras personas?
¿Por qué dejo de intentarlo?
Y estas son las preguntas que se pregunta la que alguna vez fue esa niña retosante de felicidad... ¿Por qué?


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