sábado, 17 de mayo de 2014
I dreamed of you
miércoles, 29 de febrero de 2012
Insomnio
Muy de vez en cuando sufro de insomnio, generalmente me despierto en medio de la noche y soy incapaz de dormirme. Y reniego y doy vueltas y me pongo nerviosa y hasta lloro.
No sé porqué sentí ganas de contarlo ahora y no cuando sucedió, pero últimamente se me vino a la cabeza y tengo la necesidad de sacarlo de ahí.
Hace más o menos dos años atrás sufría de insomnio; hacía aproximadamente quince días en los que dormía muy poco y muy mal. Cero descanso y mucho dolor de cabeza. Lo peor de todo es que no sabía el por qué; porque generalemente esto me pasaba cuando tenía la cabeza a mil por hora por el estudio o por otros motivos que me daban una idea de porque no podía conciliar el sueño.
Pero en ese entonces estaba más o menos bien y despertando a la vida que quería, por lo cuál no me explicaba este estado en mi dormir.
Así, que como todos los años fui al oftalmólogo con mi tía. Todo bien. Todo normal. Mi oftalmólgo tan lindo como siempre como cuando lo conocí a los nueve años.
Viaje de por medio mi tía quiso ir a visitar a una prima, o mejor dicho a la mujer de un primo, o qué se yo. Mi familia es la típica familia enorme que ya ni te acordas del parentezco que tenes. En fin nos caminamos todo y terminamos tomando mate en la cocinita del departamento de Elsa, la mujer del primo de mamá, y yo estaba reventada entre el caminar, el poco dormir y un dolor de cabeza insoportable. Entonces Elsa, a la que luego comenzaré a verla como la bruja sabia que es, me pregunta:
- ¿Por qué te duele la cabeza? -me pregunta observándome con sus enormes ojos verdes-celestes.
- Es que últimamente no puedo dormir... - le contesto sin más.
- ¿Quién no te deja dormir? -me cuestionó.
Y no sé cual habrá sido mi reacción pero siempre que me imagino esa conversación me veo a mi misma abriendo mis ojos de par en par inesperadamente sorprendida.
Y en ese instante... sin querer... sin esperarlo y sin siquiera pensarlo, supe por qué no podía dormir, mejor dicho, por quién no podía dormir.
Tuvo rostro, voz y movimiento; y sentí como que algo estallaba en mí.
No sé si eran mariposas, o miedo, o todo junto.
Sólo supe que después de tanto tiempo, quizás por primera vez, mi corazón empezaba a latir por alguien de carne y hueso y tan cerca que me sorprendió totalmente.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Es una cuestión sartriana (?)
“El hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza, no es, por lo tanto, más que el conjunto de sus actos, nada más que su vida.”
"Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo"
sábado, 16 de octubre de 2010
La ladrona de libros
“He odiado las palabras y las he amado; y espero haber estado a su altura”.
Liesel Meminger
“La ladrona de libros” de Markus Zusak.
¿Por qué empecé a escribir?
No sé si lo hago bien o mal, sólo se que se siente bien y que soy feliz al hacerlo.
Durante muchísimos años renegué del deseo porque no me creía lo suficientemente buena, y como digo siempre, las cosas se hacen bien o no se hacen. Así, que perfeccionista al mango, dejé de lado las palabras, después de todo ¿qué era lo que tenía para contar?
Yo no soy Liesel y mi vida no es tan interesante como la suya.
Pero sin embargo, cuando tenía más o menos quince años, en plena adolescencia sentí la necesidad de hacer uso de ella. Yo que me callaba todo –ahora no tanto- necesitaba gritar y patalear de alguna forma y a partir de ahí comencé a inalvar hilvanar palabras, quejas, sentimientos, risas y sobre todo lágrimas que se rehusaban a quedarse en mi interior. Es así, como en un diario viejo que tenía comencé a escribir mis palabras torpes y a llenar los silencios de mi vida.
A pesar de eso, nunca me lo tomé en serio, porque no era lo suficientemente buena.
Ayer a la tarde, demasiado encapotada y friolenta para ser una tarde de octubre, mientras esperaba que alguien se dignara a entrar en el negocio y con un nudo en la garganta me dispuse a terminar de leer “La ladrona de libros”, y fue cuando me topé con esa frase y no sé porqué me remontó a pensar cuando comencé a jugar con las palabras. Para quien tenga la chance de leer este libro, se los recomiendo, nunca había estado tan al borde de las lágrimas con un libro. Será porque yo también conocí a la muerte y no podía dejar de pensar en ello que se me hizo un nudo en la garganta y los ojos me comenzaron a escocer mientras retenía las lágrimas porque no era el momento ni el lugar indicado para hacerlo.
Creo que fue luego de empezar la terapia cuando realmente me lo tomé en serio ¿por qué no hacerlo si tan bien me hacía? ¿por qué no escribir para mí? ¿por qué no compartirlo con el mundo? ¿por qué renunciar antes de comenzar?
Es que ese ha sido siempre mi problema, vuelo tanto, sueño tanto que cuando caigo en la cuenta de la realidad, a veces es más fácil no intentarlo que fracasar. Al menos eso creía.
Y me decidí a no renunciar a las palabras, a tratar cada día de sacarlas de allí, de mi cabeza, de mi imaginación, de mis pensamientos y hacerlas realidad sobre el papel o en la pantalla de mi computadora.
Después de todo… ¿por qué no?
martes, 6 de julio de 2010
Hasta que explote…
Soñar no cuesta nada…
…pero cuando esto me explote en la cara voy a ser tan miserable…
… pero mientras eso sucede…
… ¡qué lindo que es soñar contigo!
martes, 6 de abril de 2010
Un sueño lúcido... una historia...
Así que me puse y lo escribí... el sueño continúa y más tarde lo continuare y sacaré sus respectivas conclusiones, pero ahorita a las seis menos cuarto de la madrugada a lo único que aspiro es poder dormirme rápidamente, no darle más vuelta al asunto y poder darle hasta las ocho sin despertarme... Aquí les dejo la historia...











