lunes, 15 de agosto de 2011

El cuaderno de Maya (reseña)


Como una de las cosas que más me gusta, y si bien le dedico poco tiempo porque soy adicta a internet y series de tv, voy a dedicarles unos post a los libros que vaya leyendo. 
Este es el último que leí, más exactamente que hoy terminé de leer. 
La verdad es que el libro me atrapó ya desde su portada y me termino de convencer, para comprarlo, cuando leí la contratapa. No sé como lo harán ustedes pero generalmente cuando compro libros y no sé exactamente lo que voy a comprar a veces, me dejo llevar por el contacto visual, en fin si me despierta un poco interés lo compro, aunque después me decepcionen.
En un intento de alejarme un poco de la aburrida tendencia que impuso "Crepúsculo" fui a parar con "El cuaderno de Maya" de Isabel Allende.
Que les puedo decir, tiene un poco de todo. Aventura, historia de vida, lágrimas -y sí me encontré por primera vez llorando sin parar mientras leía el libro, es que como Maya sufrí la pérdida de mi Popo y no pude evitar revivirlo mientras leía su experiencia-; adicciones, mitología latinoamericana, miedo, amor y deshamor.
Si bien el final no me gusto, no sé si realmente es así pero tengo problemas con los finales, a veces los autores desarrollan una historia genial pero la rematan con un penoso final, en este caso se remata la historia después de una vertiginosa lectura.
Pero no por eso el libro es menos, me gustó y era hora de romper el molde con lo que venía leyendo últimamente.
Me gusto y ya ¿a ustedes que les parece?
Ahora mismo, me embarco con "El proyecto Brönte" de Jennifer Vandever.

sábado, 13 de agosto de 2011

Inspiración



El otro día con la excusa de comprar el regalo para Lu, le pedí a March que me acompañe a Rosario.

Me enamoré de "El Ateneo" es como entrar a otro universo, me podría pasar horas revisando libros, cd's y dvd's; sorber café hasta hiperventilar y dejarme llevar por esa atmósfera ajena en mi entorno.

Compra hecha, le regale "Persuasión" de Jane Austen, se que está obsesionada con la peli y también se que no se compraría el libro, por eso opté por regalarle el libro.

March y yo fuimos a comer, habíamos desayunado solo una taza de café en mi casa y el estómago empezaba a quejarse. Así que hicimos 2x1 desayuno y almuerzo. Fuimos a las "Vacas contentas" -como bautizamos a "Helados Buen Humor" porque en las servilletas aparece el slogan "Helados bueno humor hechos con leche de vacas contentas" y así le quedó nomás "Vacas contentas".
Comimos carlitos, gaseosa y de postre un súper pedazo de torta de chocolate con dulce de leche y nueces que no pudimos terminar estábamos más que llenas.


Entonces empezamos a hablar de Rosario, vah más exactamente de la ciudad, nosotras que vivimos toda la vida en un pueblo, nos asombramos de cómo cambia la realidad en tanto solo unos cuantos kilómetros. 
En eso, no me acuerdo porqué, empezamos a hablar de mi escritura, vah, de lo que escribo y de cómo tan sólo recorrer unos pocos kilómetros y sentarme en un bar lleno de gente que no conozco basta para inspirarme a escribir. Es que es otro universo, por lo menos no es el mío cotidiano y rutinario que termina por hartarme y deja de sorprenderme.

La ciudad tiene vida propia y hace que mis sentidos se predispongan de otra manera. Sintiendo cosas que no sienten seguido, viendo paisajes siempre cambiantes y embriagándome de esa alma propia y cosmopolita que vibra y hace chispear pensamientos e ideas en mi cabeza. 

De vez en cuando, está bueno buscar un poco de inspiración.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Conversaciones matutinas


A las 8:00 am se escucha el estallido de una bomba de estruendo.

Me despierto, mi gato salta del susto y pone atención.

Creo que me entreduermo.

Segunda bomba de estruendo ¡A qué idiota se le ocurre a esta hora!

Ya fue, me levanto (¬¬)
El gato se rindió también, se levanta y mira para afuera desde arriba la mesa.

Me dispongo a prender la estufa para poder cambiarme y no morirme congelada.

Voy a prender el hisopo y el pico de la nueva botella de alcohol que compre es muy chica. Veo un frasco vacío encima de la mesada. Solución encontrada. Entro a forcejear con la tapa. No hay caso, no puedo abrirla.

Me arrastro hasta la pieza -alias la madriguera- de mi hermano, lo despierto.

YO

Destapame el frasco que no puedo.

HERMANO

¡Eh!
(Se da vuelta y como lo acoso con el frasco no hace falta que le repita que lo abra)

HERMANO lo abra en un abrir y cerrar de ojos.

YO

¿Sabés por qué carajo están tirando bombas?

HERMANO no entiende, todavía no está despierto.

YO

¡Bombas de estruendo!
(Le recalco aunque sigue sin estar plenamente consciente)

HERMANO

¿Qué día es?

YO

3 de agosto.
(Le respondo)

HERMANO

El día del plueblo.
(Me responde todo seguro, aunque no tengo ni idea de que tiene que ver, aunque sea el día del pueblo a quien se le puede ocurrir despertantos a bombazos)

YO

¡El día del pueblo es el 12 de noviembre!
(Casi lo grité)

HERMANO

¡Ah! No sé...
(Se da vuelta y sigue roncando como una morsa)


Me voy con el frasco abierto, prendo la estufa y empiezo el día riendome de mi hermano y su reacción zombie que no tienen sentido. 
Las bombas me dijeron que era por un partido.
Ni idea.

miércoles, 20 de julio de 2011

March es March


Cómo es el día del amigo y no quiero hablar al respecto ni ponerme cursi al respecto, voy a cumplir una promesa, este post va dedicado a mi primer amiga, a mi queridísima March.
Nos conocemos incluso desde antes de tener memoria. Somos amigas desde siempre.
Buena gente March. 
Morocha, linda, simpática, se ríe como una hiena desquiciada, la honestidad se le escapa por los poros, peca de inocente, se asusta en los momentos de suspenso en las pelis (te hace asustar con sus grititos y reír también), me cuenta todo y me saca todo, sí le cuento todo, inclusive cosas que le callo a todo el mundo, no sé me puede.
Todo el mundo la quiere. La morocha se hace querer y mucho.
Estuve en sus peores momentos cuando no supe que decirle. Más tarde, sin esperarlo, cuando ella no sabía que decirme, le aseguraría que estaba bien, que mi papá y mi mamá cuidaban a su hermana desde donde quisieran que estén.
Estuve ahí cuando se enamoró y cuando dejo de querer. 
Le di consejo cuando me los pidió, es mi amiga, la quiero y la resguardo, pero hay cosas que ella misma tiene que decidir aunque cuenta siempre conmigo.
Estudiamos juntas. Nos divertimos juntas. Vivimos mucho juntas.
Jamás podría pensar nada mal de ella, tiene el corazón más grande que el culo, hablando mal y pronto es que tiene un gran corazón y un gran poto.
Me acompaña en mis locuras, yo la acompaño a ella en las suyas.
La asusté de muerte cuando por SMS le escribí que la hermana iba a parir… andando en bicicleta (casi me mata, pero es que con la panzota andaba y venía por todos lados).
Nos reencontramos como amigas cuando se recuperaba de su segunda operación de la rodilla y la Ludmi, mi vecinita loca y caprichosa, llegaba al mundo convirtiéndola en la orgullosa tía que es.
Ella con su gimnasia, yo con mi pachorra.
¡Pegale, March, pegale! El Pampa y el Cheva (sus perros) se estaban peleando mal y yo saltaba desde mi vereda le gritaba para que los separe y ella gritaba y corría trayendo rastrillos, baldes con agua y generando un show que hizo que todas las chusmas del barrio salieran afuera. ¡Pampa! ¡Cheva! ¡Pegale, March, pegale!
Me enojo y se ríe.
Se confunde, no entiende y me río.
Se enoja porque me río que se asusta.
Se ríe. Me río. Nos reímos. Nos matamos de risa. Juajuajuajuajua!!!!!!!!!!!!!
La loca de mi papá.
Mi amiga de siempre.
Con defectos y muchas más virtudes.
March es March.

viernes, 15 de julio de 2011

Stranger than ficcion o de cómo me gustaría enamorarme...

Always


Todo está oscuro y volteo a ver.
Los rasgos ceñidos por la concentración y porque el resto del mundo dejó de existir.
Nunca deja de existir para mí.
Me descuido un segundo y me encuentro sonriendo ante un pensamiento fugaz de lo que me gustaría que fuese y no es.
Me miro al espejo y me sonrío.  A pesar de todo hay una parte de mí espera que el silencio se rompa.