
Llega fin de años y llegan también con esta época un sin fin de reflexiones que rondan en torno a nuestra vida.
Anoche precisamente hablaba con Candy, luego de recuperarme del casi infarto que me dio cuando me abrio la puerta del cajero a los gritos... ¡Dios que susto!
Y bueno ahí estabamos las dos enfrente del banco, en la noche hablando y actualizandome porque hace más de una semana que no nos vemos, mientras el helado se me derrite en la bolsa.
Empezamos a caminar y a hablar sobre nuestras cosas, sobre lo que queremos.
Anoche precisamente hablaba con Candy, luego de recuperarme del casi infarto que me dio cuando me abrio la puerta del cajero a los gritos... ¡Dios que susto!
Y bueno ahí estabamos las dos enfrente del banco, en la noche hablando y actualizandome porque hace más de una semana que no nos vemos, mientras el helado se me derrite en la bolsa.
Empezamos a caminar y a hablar sobre nuestras cosas, sobre lo que queremos.






