Si el amor entra por el estomago… puedo afirmar que últimamente mis amigos –V, Candy, K, Torito y Uli- y yo estamos plenamente llenos de amor…
En una seguidillas de fines de semana, que ya juntaron más o menos en dos o tres meses no cesamos de comer como chanchos… ¡¡¡pero que rico es comer!!!
Primero nos hartamos de las pizzas de la rotisería y el club… ahora, Sres., Sras., etc… estamos innovando en la cocina ¡Oh, yeah! Desde comida árabe súper fogosas de las manos de V, pasando por el buen asado que se mando mio fratello, hasta los super canelones que hicimos entre las chicas…
¡Ah, pero ahí no termina la cosa! ¡¡¡Oh, no!!! Con postre y todo viene la cosa… La receta infalible del postre de cóctel de frutas –herencia de la tía Negra-, helados X y las frutillas con crema de K.
Y como si cenar no basta, los domingos a la tarde la rematamos con mates y facturas en el puerto o en el parque… Y si vamos al cine, V y yo nos tentamos con unos nachos con queso (inserte baba mental aquí).
¡¡¡Ah!!! Ya me olvidaba de la vez que fuimos a comer comida mexicana y helados a las vacas contentas (quedó así, los helados se llaman buen humor, pero le decimos así, porque en sus servilletas, muy original la cosa, dice Helados buen humor, hechos con leche de vacas contenta)… ¡Por Dios! ¡¡¡Lo que son esos helados!!!
