miércoles, 2 de febrero de 2011

Winds of changes…

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Crecer y cambiar cuesta… ¡¡¡Y cuánto!!!

Pero… (siempre hay un pero)… ¿Qué pasa cuándo nos estancamos? 

¿Cuándo vemos a nuestro alrededor y nos damos cuenta de que todo cambia y qué nosotros estamos quedando en el camino?

O peor, cuando deberíamos cambiar, aunque nos cueste aceptarlo y renegar con el mundo por ser como carajo queremos ser, llega un momento en que tenemos que hacernos cargo de nuestras vidas, de nuestras decisiones, de nuestro pasado…

Llega una momento en que tenemos que mirarnos retrospectivamente y darnos cuenta de quienes somos hoy, quiénes queremos ser, pero por sobretodo deshacernos de esas cosas de nuestras vidas que ya no nos quedan, esas pequeñas cosas, que como berrinches de niños chiquitos, nos negamos a regañadientes soltarlo, esas cosas del pasado al que nos aferramos, esas actitudes que lejos de representarnos nos enmascara y nos oculta del mundo…

Porque por más que queramos parecer rebeldes y querer luchar contra el mundo, porque somos así y punto, la verdad que lo único que hace es hacer incrementar más y más ese resentimiento que tenemos a cuesta. No sé porque, pero me suena más a resentimiento que otra cosa.

Un resentimiento que se convierte en un obstáculo difícil de aplacar pero no por ello imposible… Un obstáculo que repele a todos los que nos quieren pero que prontamente van perdiendo su paciencia para con nosotros, y no significa que dejen de querernos, significa que nos quieren ver bien, con nuestro potencial al mango; dejando de lado todo aquello que ya no es, que en algún momento fue pero que ya no… Hay que dejar de vivir en el pasado…

Y quiero creer que es sólo un capricho a veces… o que es algo del momento, que tenemos que superarlo, darnos cuenta de que esas actitudes y accionar ya no van más con nosotros, ni con el mundo que nos rodea. 

Ser capaz de ser visionarios de nuestras propias debilidades, ser visionarios para poder ver una oportunidad de cambio…

A veces hay que saber sentir esos vientos de cambios, y aprovechar sus brisa para encaminar nuestras vidas, nuestras existencias y para recrearnos…

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