Qué contradicción más masoquista...¿Cómo se hace para vivir deseando y temiendo fervientemente la misma cosa?
Perdí la llave hace mucho tiempo.
Lo cerré bien, con doble vuelta y la arrojé en no sé que abismo.
Supongo que bien en el fondo se donde se halla pero no quiero sacarla.
Después de todo a veces el miedo puede más que toda la valentía que pueda llegar a juntar.
Y ahí está, intacto en su cajita de cristal protegida por muros macizos y con una cerradura bien asegurada, inaccesible casi...
Si casi... porque a pesar de semejante guardia una parte de mi corazón se debate entre lo que quiero y lo temo.
¿Acaso el miedo puede más que el amor?
A veces parece que sí... otras la esperanza combate un poco más... y todo queda encomendado al destino... a lo que será, será y no a los titubeos irrazonables de mi mente...
Espero que el corazón pueda más.
Espero que permita alguna vez abrirse, ante alguien que a pesar de mi solida coraza siga insistiendo y apostando a mí.
¿Alguna vez desistira la interminable batalla entre mí mente y mi corazón?
Mi corazón late, siente y quiere, añora... pero mi mente juega en contra, saboteandome una y otra vez.
Después de todo suena irracional el amor.
No es irracional, temeroso diría.
Pero bueno, espero que alguna vez, aunque sea por un segundo mi mente se equivoque...
Nunca desee con tanto fervor que no tener razón en algo...
No quiero darme por sentado.
Quiero encontra la llave. Abrir mi corazón. Después de todo, citando una de mis frases favoritas de Khalil Gibral: "Me gustaría abrirme el pecho, sacarlo de ahí y cargarlo en mis manos, para que todos puedan verlo. Porque no hay deseo mayor en un hombre que revelarse a sí mismo".

No hay comentarios:
Publicar un comentario