¡¡¡Estoy empezándome a hartar!!!
¿Por qué siempre tengo que ser yo la que queda mal?
Hasta cuando no tengo la intención de discutir siempre quedo como la que inicia todo, como la que no puede decir nada porque no importa lo que salga de sus labios, siempre es cuestión de disputa.
No soy una persona conflictiva, al menos no para con el mundo.
Pero siempre soy la que inicia el pleito.
Todo porque quiero decir algo.
A veces pienso que si no elevo la voz nadie me escucha, y aún en las pocas veces que lo hago, repito no soy conflictiva, tampoco nadie me escucha.
Y cuando escuchan, solo escuchan lo que quieren oír.
¿En qué carajo me habré equivocado?
Maldita sea, es mi culpa, será que tanto tiempo mantuve la boca cerrada, pretendiendo no existir, sintiéndome invisible y queriéndolo ser, que ahora que veo todo desde otra perspectiva tampoco puedo enhebrar palabra. Después de todo es en vano, pues carece de todo sentido hacer el esfuerzo para que me escuche.
Soy la perra, la histérica, la malhumorada, la que no merece ser oída, para qué ¿no?
Después de todo no valgo para el mundo. Al menos eso es lo que me hace sentir.
Y sin embargo, aquí estoy gritando en silencio en la inmensidad de la noche.
Otro día más en el planeta.
Y si tengo mis pensamientos pesimistas.
Pesimista porque pienso que hay cosas que jamás van a cambiar.
No importa el tiempo, el empeño que le ponga en mutar y en querer que las cosas cambien.
Hay simplemente cosas que no están a mi alcance.
Hay cambios que no me pertenecen.
Hay cosas que no caben en mí.
No importa los deseos.
No importa la voluntad.
No importa el valor.
Es inútil.
Yo contra el mundo.
Contra su mundo.
Contra su cemento.
Evito derramar lágrimas en vano.
Respiro profundamente.
Trato de exhalar todo eso que me carcome las entrañas, que me hace un nudo en la garganta y que lo quiere mandarlo al demonio.
La sangre tira. La sangra pesa.
Con razón dicen que la familia no se elige y que los amigos son un regalo.
Es lo único que me queda.
A veces me pregunto ¿hasta cuando lo soportaré?
¿Hasta cuanto estaré dispuesta a seguir apostando?
¿Hasta cuando seré la insoportable que se cansa de intentarlo?
Soy insoportable ¿no?
Soy una molestia ¿no?
La sangre pesa… y de que forma.


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