Nunca fui una persona de demasiada fe, de una fe ciega.
No ese tipo de fe que uno tiene, no cuestiona y la llena totalmente.
Nunca me tragué del todo las doctrinas religiosas, sabía que había algo más pero… nunca me lo creí del todo. Supongo que podría decir que soy espiritual pero que no necesito que nadie venga con su “autoridad” a decirme que es lo que tengo que pensar, defender y creer.
Lo mismo con los demás aspectos de mi vida: la política, lo social, lo intelectual e incluso el amor.
Es como el aire supongo… se que está pero no puedo verlo.
No sé porque pero desde el otro día me da vueltas esto por la cabeza, lo de la fe ciega. No recuerdo tampoco como empezó, supongo que fue durante momentos en el que suelo meditar en el cole, con la música sonando a más no poder en mis auriculares y leyendo algo. Es como que entro en trance pero a veces se filtra algo, una letra de canción, una imagen pasajera o una palabra que lo dispara todo. Y entonces, empiezo a maquinar… y lo hice, empecé a pensar en todo esto…
Nunca tuve una fe ciega… incluso en mí misma y esta es la parte que me frustra.
Porque siendo honesta conmigo, tengo mucha fe en las personas, en que van a conseguir lo que quieren pero cuando se trata de mí… no estoy tan segura.
A veces, como hoy por ejemplo, siento que estoy viviendo una vida que no es mía, es de alguien más, esa persona que juró que nunca serían así las cosas, que no me conformaría jamás…
No sé si es porque el fin de año se acerca, el stress que vengo acumulando o sencillamente que estoy con los pies en la tierra pero hoy no me siento optimista.
Al menos soy honesta.
Siento que no estoy poniendo todo de mi parte, que sí, que lo intento pero todo lo que hago sencillamente no basta.
Las notas no son las que espero, siento que el tiempo se me va de las manos, que estoy en todos lados pero en ninguno a la vez, que si bien disfruto de las cosas que estoy haciendo no es suficiente, porque detrás de todo mi mente me sigue diciendo que no es suficiente, que no es lo que realmente quiero…
No lo sé.
Creo pero no creo.
No tiene lógica… pero nunca me caractericé por tenerla, por eso amo tanto la fantasía.
Como que mi vida real no se compara con la que me puedo llegar a imaginar.
Fuck! Shit! Cazzo!
En fin… hoy no tengo demasiada fe… nunca la tuve realmente.

Yo nunca tuve fe ciega, ni la tengo, aunque me gustaría tenerla y me he esforzado por conseguir aunque sea un poco.
ResponderEliminarTal vez sea la época del año, pero estoy igual que vos.
Besos