Gracias María (Ashleyroom),
por el psicoanálisis de anoche...

Somos el futuro, pero la cuestión de creer esto es que jamás vemos el futuro, siempre estamos en el hoy, en el presente y nada más -como dice la canción, si otra vez no me falla la memoria-, mañana no sé siquiera si estaré viva. Y que nos dice el hoy, que estamos aquí para actuar, para no pensar en el mañana, para no pensar en la posibilidad de lo que pudiera ser o que pudiera haber sido si nos damos vuelta hacia atrás. Está bien, es la realidad, tenemos que vivir conscientes del hoy, al fin y al cabo es lo único seguro que tenemos hasta que nos llegue el día. Pero lo que frustra realmente es que no podemos darnos el lujo de pensar en el mañana, de planear, de soñar porque al fin y al cabo, hoy por hoy, en la sociedad en que vivimos, en el mundo en que vivimos lo inmediato puede más que un sin fin de sueños, buena voluntad y predisposición. Por lo menos eso es lo que parece. Esperemos estar equivocados por nuestro bien. Por el bien de todos. Es que si no estamos bien nosotros, si no somos capaces siquiera de soñar: ¿cómo podemos darle al mundo lo mejor de nosotros? Supongo que bajar los brazos no es una opción, por lo menos para mí no lo es. No quiero pensar que tengo que conformarme, por más de que tengo todas las de perder. Por más que el NO ya lo tenga asegurado. Por más que mis días oscuros sean más que la claridad de los días soñados. Por más que batalle en contra de una negativa constante. Quizás esté equivocada pero de todas formas: "No está muerto quien pelea". No sé si esto tenga sentido, pero es lo que hay, es mi absurda esperanza de que no deja de irradiar, es la voz de mi vieja que me dice que todo va a estar bien y que sin sacrificio no se consigue nada.

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