miércoles, 9 de enero de 2013

Cartas a NB


Querido NB:
            Otra vez los sueños te trajeron a mí, en una pesadilla y un recordatorio de que no te puedo olvidar por el simple hecho de proponérmelo… porque esas cosas no se racionalizan. Al menos no vino en forma de insomnio que fue como todo esto comenzó.
            Sólo bastó que ella te nombrara para que surgiera en mí un malestar que no puedo definir bien, es un poco de rabia mezclado con  miedo, porque toda la que tenga un poco de seguridad en sí misma representa una amenaza para mí. Sé que no sos un santo pero las caras desconocidas no me afectan tanto como ver a una de mis amigas hacer lo que yo no puedo hacer.
            Y así que aquí estoy tratando en vano de sacar esto de mis sistemas. Desearía haber despertado veinte minutos antes y no haberlo soñado en absoluto, ahora lo voy a tener rondando en mi cabeza y en mi corazón, esta miseria que me acongoja y me provoca unas enormes ganas de tirarme a la cama y llorar como una idiota.
            ¿Qué soñé me preguntarás? Soñé que no esa que me llamó, y se supone que no te hablas, sino alguien más cercano a nosotros, hacía lo que yo no tengo el valor de hacer. Dijo que te quería y ahí estaban los dos retozando de alegría entre abrazos y besos. Y yo, ahí como una idiota partiéndose mi corazón. Pero esta vez hice algo que se supone no tengo el valor de hacer, antes que nada fue una escena digna de ser llamada dramática, como toda esta carta creo, me plante en medio de su felicidad y me importó un comino arruinarles el momento. ¿Y qué fui lo que dije? “Yo también tengo algo que decir –hace dos años ya- yo también te quiero”, dije mientras tragaba fiero y evitaba que las lágrimas comenzaran a confluir. Y después los desterré a los dos de mi vida, y salí huyendo a esconderme y sollozar como una loca.
            Lo aún más extraño fue la mirada de ella… no sé, era una expresión de lamento y algo más. No sé porque se me quedó grabada tan firmemente, porque en la realidad a ella le importan más sus sentimientos que la de los demás.
            Aquí estoy, escribiendo una carta que jamás leerás.
            ¿Por qué no puedo arrancarte de mí? ¿Por qué me gusta alguien que ni siquiera como amigo se interesa tanto en mí? ¿Por qué me hago esto a mí misma?
            Porque a pesar de todo aún estas en mi cabeza ¿y en mi corazón? No sé si es verdadero o una mera ilusión… solo sé que aunque fue una pesadilla dolió como el más acertero puño en todo mi cuerpo.
            Ojalá tenga el valor suficiente para alguna vez decírtelo en la cara… me gustaría una señal de tu parte que no voy a estrellarme de lleno en la nada.
            ¿Por qué las cosas no pueden ser más simples? ¿Por qué en vez de temer perderte no pienso en que tal vez podría ser?
            Eso es todo por ahora…
Noelia A.

3 comentarios:

  1. Ojalá el destinatario de la carta la leyera y así podrías tener tu respuesta y terminar con las dudas.
    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Pobrecita, padeces la peor de las enfermedades: el mal de amores, aunque a veces tenemos que ser valientes con nuestros sentimientos a no ser que corramos el riesgo de herir a otro, por otro lado, a veces hemos de crecer, levantar un poco los ojos, para ver que tal vez aquella persona que idealizamos no es tan perfecta, o es mejor renunciar a ella,porque mientras nos retorcemos en sentimientos dolorosos cargados de anonimato la oportunidad de conocer a quien de verdad amaremos ni siquiera se presenta.
    Si es alguien que está con una amiga tuya, mejor girar la cabeza, si él no ha elegido, entonces lanzate, se sincera, lo peor que te puede decir es que no y entonces tendrás la suficiente fuerza para girar página y enfocar tus esfuerzos en otra cosas,y si te dice que sí ¡ay mi chica!, entonces las cosas no serán simples sueños.
    P.S.: sé que te debo una contestación a tu mail!

    ResponderEliminar
  3. No se bien que responderte porque hace años que no me enamoro de nadie. Es muy raro para mi, siendo como era una niña súper enamoradiza... pero creo que sufrí tanto que ya no tengo parte sana de mi corazón para entregar.
    Te diría que se lo digas y ya, pero si él no te ha dado señales entonces debés hacerte a la idea de que no te va a corresponder y quizás eso sea peor que no decirlo. Pero si el secreto es lo que te carcome, quizás después de soltarlo y ser libre, por más que duela un rechazo de su parte, sería lo mejor para que puedar seguir adelante y buscar a alguien más a quien querer... Creo que yo elegiría sufrir por el final de un sueño (lo cual me ha pasado muchas veces ya, así que se de lo que hablo) antes que vivir encerrada en él (algo que también hice en el pasado).
    Pero yo que se, como dije, mi corazón ha dejado de funcionar en ese sentido y quizás sea porque me equivoqué siempre en como debía manejar esas cuestiones :P

    ResponderEliminar